RSS

Archivo de la categoría: Pueblos Originarios

Los Pueblos Originarios: El debate necesario.

Prólogo de Norma Fernández: Repensarnos desde la raíz  (Fragmento).

Llegamos al Bicentenario de la Nación Argentina y aún es socialmente dominante la vieja idea de “civilización o barbarie” de la Generación del ’80, que relegaba a los pueblos originarios a una condición casi infrahumana, de “resabio del pasado” y obstáculo para el desarrollo. Ya habían aniquilado a muchas de sus comunidades y les habían quitado sus territorios ancestrales para convertirlos en propiedad privada de los nuevos terratenientes que nacieron al cobijo de las expediciones militares. El próximo paso era destruirlos simbólicamente, declarar su “no existencia” como antes habían declarado que sus tierras y poblados eran el “desierto” patagónico. Curiosa tendencia de los militares argentinos ésa de hacer desaparecer a sus enemigos… tan tenebrosamente recobrada en el 76.

Pero ellos no sólo no desaparecieron sino que continuaron sobreviviendo tenazmente aferrados a sus cosmovisiones milenarias, en medio de siglos de miseria, exclusión y desarraigo. Y la paradoja de la Historia es que ahora, cuando finalmente la civilización occidental capitalista ha entrado en un acelerado ciclo de crisis económicas, políticas y de sentido en los países centrales, de los rincones latinoamericanos del sur del mundo con mayor presencia indígena surgen algunas firmes alternativas reales que recuperan la posibilidad de soñar con un mundo mejor. “Un mundo donde quepan todos los mundos”, como se repite en cada edición del Foro Social Mundial.

Y es que de eso se trata: reinventar el Estado, abandonando la idea rígida de la construcción de una sola sociedad, lengua y cultura, que ejerce dominación sobre todas las diferencias internas. Cada vez crece más la imagen de naciones pluriculturales, tan respetuosas de la equidad económica como de la diversidad cultural de sus habitantes.

Ése es el debate actual en todo el planeta, los vientos nuevos que sopla el siglo XXI. ¿Y quiénes están aportando la “novedad” a las discusiones sobre el futuro de la amenazada especie humana? Los Pueblos Originarios, ni más ni menos. El proceso social, político y cultural que se desató en Bolivia en los últimos años y llevó al gobierno al primer presidente indígena de América así lo prueba. Como las Constituciones boliviana y ecuatoriana, fruto de un apasionado y realmente democrático transcurso de discusión de los distintos sectores sociales y políticos, hasta dar forma a las primeras naciones multiculturales del continente.

Y algo más fundamental aún: la boliviana habla de la suma kawsay, o “buen vivir” –el estado de armonía entre los hombres y la naturaleza– que viene acuñado a través de siglos de transmisión oral. La ecuatoriana va aún más allá y declara “los derechos de la naturaleza” frente a la depredación permanente que la civilización hegemónica ejerce sobre ella.

Y es que detrás de estos debates subyacen distintas concepciones del desarrollo. Para la civilización occidental capitalista la naturaleza son sólo “recursos naturales” en subasta universal: los compran quienes tienen más dinero para apostar. Y la industrialización no repara en elementos renovables o no renovables, todo se lo tragan sin parar, desde los hornos a la fabricación de microchips. Los montes nativos son devastados para plantar soja y los pueblos cordilleranos destruidos por empresas mineras inescrupulosas.

La tómbola sigue girando aunque aumenten los tsunamis, las inundaciones y sequías, los tornados y huracanes, se derritan los glaciares y la temperatura llegue a picos extremos para la permisividad humana.

Ellos, los Pueblos Originarios, saben de qué se trata. Siempre lo supieron. Su relación con la naturaleza no es sólo de carácter económico, sino cultural y espiritual. Su identidad se juega con ella. Saben que si se destruyen o agotan sus territorios es la supervivencia misma la que se arriesga. Y por eso plantean otros modelos de desarrollo, más sustentables y respetuosos de la tierra, el subsuelo, el agua, el aire, las especies vegetales y animales. El cuidado del medioambiente sobre el que vienen alertando los ecologistas desde hace décadas ellos lo sabían desde el comienzo de la Historia, sólo que no los escuchamos. Como miramos para otro lado cuando una investigación de la UBA descubrió que el 56% de los argentinos tenemos sangre indígena en las venas: sospecho que cada uno piensa que pertenece al 44% restante (…).

Rodolfo Stavenhagen: Los Pueblos Originarios: El debate necesario.

 
Deja un comentario

Publicado por en 19 septiembre, 2011 en América Latina, Cultura, Pueblos Originarios, Recomendados

 

Día de la Pachamama

En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la tierra y el tiempo. 
Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla.
Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama.
A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados.
La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde debajo de la tierra, los muertos la florecen. (Eduardo Galeano)


 
Deja un comentario

Publicado por en 1 agosto, 2011 en Cultura, Pueblos Originarios

 

Pueblos Originarios – Los Selk’nam

Vida y Territorio

Tierra del fuego está habitada hace más de 11.000 años; no se sabe exactamente en que momento llegaron los selk’nam, pero se cree que cruzaron caminando sobre un puente natural cuando la isla todavía estaba unida al continente.

Antes de la llegada de los Europeos, en tierra del fuego vivían 4 pueblos, los Selk’nam, más conocidos como Onas, los haush, los yámanas, y los alacalufes.

Los Selk’nam ocuparon la mayor parte del territorio de la isla de Tierra del Fuego. Su territorio estaba dividido en terrenos bien delimitados llamados haruwen que significa tierra en Selk’nam . Los haruwen por lo general se heredaban y en ellos vivían varios grupos unidos por lazos de parentesco. La familia se trasladaba generalmente dentro de su terreno en busca de alimentos y abrigos. Las mujeres viajaban cargadas, llevando las cosas del hogar y a su hijo pequeño atado a su espalda; en cambio los hombres iban livianos, sólo con el arco y las flechas preparados para cazar. Violar el territorio ajeno era motivo de guerra.

Su cultura se basaba principalmente en la caza del guanaco y zorro utilizando para esto el arco y la flecha. Otras de sus actividades eran la pesca y la recolección de hongos y frutos entre otros.

Sus viviendas eran propias de los pueblos nómadas, es decir, simples y transportables.

Entre los Selk’nam, los chamanes, los sabios y los profetas, eran las personas mas prestigiosas. También eran reconocidos los que se destacaban como deportistas u artesanos.


 

 

Ceremonia y Leyenda

La vida del selk’nam estaba poblada de espíritus y personajes que se expresaban a través del arte, las ceremonias, los mitos y las leyendas. El hain, su ceremonia más importante, era una teatralización donde dioses y espíritus de la tierra y del cielo cobraban vida.

En las ceremonias religiosas los ancianos de la tribu desempeñaban un papel principal, y la parte del ritual estaba en manos de los médicos-hechiceros

Las ceremonias de la iniciación eran principalmente para los jóvenes varones. La primera iniciación se realizaba dentro de las sociedades secretas a los catorce años, y luego los jóvenes eran declarados kloketen o novicios, y con este nombre se conoce a sus sociedades de varones; para las ceremonias se construía una gran choza, allí se daba enseñanza al novicio, se los asustaba con la aparición de reces sobrenaturales enmascaradas, las cuales también salían afuera para asustar a las mujeres; finalmente se les enseñaba “La doctrina secreta”, que era sencillamente encaminada a mantener el predominio masculino sobre las mujeres. La difusión de esa enseñanza era condenada con la muerte de todos los enterados. La doctrina secreta comprendía «igualmente que entre los yámanos», la creencia en un antiguo predominio femenino, o matriarcado.

Dominaba la monogamia, pero la poligamia era común, lo mismo que el levirato (la costumbre de heredar la viuda del hermano) y el sororato (matrimonio de un hombre con una mujer y todas las hermanas que ésta tuviese).

Durante las últimas décadas del siglo XIX, los hombres blancos comenzaron a colonizar estas tierras, ciudadanos europeos, en su mayoría, se unieron en grupos de cazadores de indios, y realizaron las llamadas expediciones de exterminio, aniquilando a la gran mayoría de estos indígenas.

En 1880 existían en Tierra del Fuego entre 3500 y 4000 Selk’nam. En sólo 4 años, entre 1887 y 1901, desapareció el 90 % de esta población.


 
Deja un comentario

Publicado por en 18 junio, 2010 en Cultura, Pueblos Originarios

 

Fiebre del oro, fiebre de la plata.

(…) Aquella sociedad potosina, enferma de ostentación y despilfarro, sólo dejó a Bolivia la vaga memoria de sus esplendores, las ruinas de sus iglesias y palacios, y ocho millones de cadáveres de indios. Cualquiera de los diamantes incrustados en el escudo de un caballero rico valía más, al fin y al cabo, que lo que un indio podía ganar en toda su vida de mitayo,  pero el caballero se fugó con los diamantes. Bolivia, hoy uno de los países más pobres del mundo, podría jactarse – si ello no resultara patéticamente inútil- de haber nutrido la riqueza de los países más ricos. En nuestros días, Potosí es una pobre ciudad de la pobre Bolivia: “La ciudad que más ha dado al mundo y la que menos tiene”, como me dijo una vieja Señora potosina, envuelta en un kilométrico chal de lana de alpaca.. Esta ciudad condenada a la nostalgia, atormentada por la miseria y el frío, es todavía una herida abierta del sistema colonial en América: una acusación. El mundo tendría que empezar por pedirle disculpas (…)

Fiebre del oro, fiebre de la plata en Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano.


 

 
Deja un comentario

Publicado por en 19 agosto, 2009 en Cultura, Pueblos Originarios