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Archivo de la categoría: Cultura

Lindo Quilombo: Tercera Llamada de Candombe Independiente en San Telmo

El sábado 19 de noviembre llega: “LINDO QUILOMBO” Tercera Llamada de Candombe Independiente en San Telmo El próximo sábado 19 de noviembre a partir de las 15 hs. se llevará adelante la tercera edición de Lindo Quilombo, Llamada de Candombe organizada en forma totalmente independiente por candomberas y candomberos de capital y Gran Buenos Aires. Lindo Quilombo comenzará templando los tambores a las 15hs en Garay y Balcarce. A las 16hs se iniciará el desfile que –hasta las 21hs- recorrerá las siguientes calles: Balcarce –desde Garay hasta Humberto 1º-, Humberto 1º -desde Balcarce hasta Defensa- y Defensa hasta Méjico. Participarán de este encuentro más de 15 comparsas de Capital, Gran Buenos Aires, el interior del país y  Uruguay. Lindo Quilombo es una fiesta popular, para bailar, escuchar, compartir y disfrutar con  toda la familia. LINDO QUILOMBO Tercera llamada de Candombe Independiente Sábado 19 de noviembre a partir de las 15 hs. Av. Garay  y Balcarce – San Telmo

LINDO QUILOMBO

Comisión de Prensa – Un poco de historia

Desde 2002, cada fin de año recibe a los tambores de Buenos Aires desfilando en Llamada. Primero fue en Avenida de Mayo, hasta que cuatro años después, en diciembre de 2006, el desfile comenzó a ocupar el espacio que históricamente le correspondía: las calles de San Telmo. Si bien desde el 2006 los desfiles de llamada en su difusión fueron promocionados como “organizada por el Gobierno de la Ciudad”, siempre fue notoria la falta de compromiso del mismo para garantizar las condiciones básicas para su desarrollo (cortes parciales de las calles, una escasa difusión y solo en algunas ocasiones micros, refrigerios y la instalación de baños químicos). En este marco, la organización de la llamada del 2009 fue la bisagra donde varias comparsas, en búsqueda del crecimiento de esta fiesta popular, se organizaron para demandarle al gobierno porteño su verdadera responsabilidad en la organización. Ante las respuestas esquivas de algunos funcionarios y la concreta falta de compromiso del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, se organizó Lindo Quilombo: La primera llamada independiente y completamente autogestiva. Así La Chilinga, El Puente, Los Tambores No Callan, Candombe Vecinal de La Boca y especialmente Guariló, KanKalakán, Bombelé, Escuela de Candombe del Movimiento Afrocultural, Candombe del Callejón e Iyá Kereré se pusieron la tarea al hombro y en menos de un mes y sin demasiados recursos ni apoyo, llevaron adelante una Llamada que se abrió paso con orgullo y alegría. Con una organización muy sencilla pero colectiva, el éxito fue rotundo.

La historia se repitió en el 2010, pero esta vez contando con el apoyo de  espacios culturales, medios de comunicación comunitarios, organizaciones de trabajadores, de derechos humanos y de cultura afro. Así, el colectivo Lindo Quilombo tradujo en acciones concretas sus ideas de trabajo colectivo, organización independiente y enfoque en la integración; algunos aspectos que escasean en las políticas de gobierno metropolitanas. Ya finalizando el 2011, con una continuidad de trabajo anual, en conjunto con las agrupaciones de todo el país, y este año incluyendo a algunas comparsas de Montevideo, el colectivo Lindo Quilombo(ahora integrado por candomberos y candomberas sin distinción de comparsas) organizamos la 3º Llamada de Candombe Independiente en el tradicional barrio de San Telmo. Continuando con una integración real desde la cultura popular, y con la esperanza de que este fenómeno pueda ser espejo de otras formas de organización y realización de lo que ocurre en cada barrio, en cada pueblo y en cada ciudad.

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Publicado por en 9 noviembre, 2011 en Cultura, Recomendados

 

Afroargentino del tronco colonial.

Afroargentino del tronco colonial. Una categoría autogestada.

Norberto Pablo Cirio 

Buenos Aires fue fundada por Juan de Garay en 1580 y desde entonces está también habitada por población negra traída por los españoles como esclavos. Si bien la Asamblea del Año XIII estableció el principio jurídico de la libertad de vientres para aquellos nacidos a partir de su instrumentación, la abolición de la esclavitud se declaró en 1853 a través de la Constitución Nacional. Sin embargo, en Buenos Aires recién entró en vigor en 1861.

A lo largo de nuestra historia, en no todos los censos se consideró relevante recoger información sobre la procedencia étnica de los habitantes. Sin embargo, a través de aquellos que sí la recabaron sabemos que el máximo porcentual de afroporteños fue de 30,1% en 1806, aunque en 1887 apenas representaban el 1,8% de la población total. Durante el sistema esclavista los negros eran usados en múltiples tareas, pero principalmente en el servicio doméstico, como símbolo de estatus social y económico. Según la memoria oral mantenida al presente por los descendientes de aquellos esclavizados, ese período no tuvo ningún cariz humanitario ni familiar por parte de los esclavócratas, como se sostiene desde el discurso historicista blanco. Al igual que ocurrió en el resto de las esclavitudes americanas, el proceso de deshumanización inherente a la condición de esclavo en Buenos Aires no fue la excepción.

Hasta fines del siglo XIX los negros vivieron principalmente en el sur de la ciudad en los actuales barrios de Monserrat, San Telmo y San Cristóbal. Las periódicas crisis económicas por las que atravesó el país operaron como una fuerza centrífuga, alejándolos del centro. Así, a comienzos del siglo XX muchos comenzaron a mudarse al barrio de Flores y promediando el siglo la mayoría fijó residencia en diversos partidos de la provincia de Buenos Aires lindantes con la ciudad por el oeste (Ituzaingó, La Matanza, Merlo, etc.) y el sur (Lanús, Valentín Alsina, Lomas de Zamora, etc.).

Incuestionablemente, desde 1580 hasta el presente las relaciones entre negros y blancos en Buenos Aires estuvieron condicionadas por la asimetría inherente a la dinámica amo-esclavizado, primero, y por las consecuencias  de dicha desigualdad, después. Situada en el encuadre legal y mental de la época, puede afirmarse que el secuestro, esclavización y venta de negros africanos fue el medio por excelencia a través de la cual europeos y criollos se valieron para enriquecerse materialmente, por un lado, y para asignarse una marca de estatus, por el otro. Hasta bien entrado el siglo XIX cualquier familia porteña que se precie de patricia disponía entre sus propiedades de un discreto número de esclavos que se ocupaban, básicamente, de toda pedestre tarea hogareña, desde cebar mate y amamantar a los hijos del amo, hasta conducir su carruaje y hacer la limpieza de la casa. Evidentemente, el aristocrático aire de blancura que imaginaba el patriciado citadino era suficiente impedimento para que se dedicaran a cualquier menester que no sea el comercio de escritorio y el ocio, entre los varones, y el ocio y la religiosidad, entre las mujeres.

En este contexto hostil de relaciones interétnicas, al menos de parte de los esclavócratas no hubo demasiados intentos por conocer y comprender a los negros más allá de las reglas de la trata y “domesticación”. No había motivo. Por  ende, una interesante perspectiva analítica de tales relaciones encuentra su mejor baza en el vertical acto de nominación impuesto: negro, moreno, esclavo, mulato, pardo, mestizo, zambo, muleque, etc.

Ahora bien, ¿cómo se llamaban los negros a sí mismos? Hasta mediados del siglo XIX resulta difícil saberlo pues la totalidad de la documentación conservada fue concebida y redactada por la clase dirigente, vale decir blanca. En 1858 los afroporteños publican sus dos primeros periódicos y sus títulos resultan reveladores: La Raza Africana y El Proletario, fundado el segundo por Lucas Fernández.

Cabe señalar que El Proletario fue tan relevante en la escena social porteña que algunos estudiosos de nuestro socialismo sitúan a Fernández como su pionero. Tras ambos emprendimientos, los afroporteños fueron expresándose cada vez más a través de una prensa propia hasta al menos 1882, circulando una veintena de títulos con una difusión, calidad escritural y mantenimiento en el tiempo variable.

Un concepto derivado de los gentilicios iniciados en  afro-, más cercano en el tiempo, es afrodescendiente. Fue acuñado en la Conferencia Ciudadana contra el Racismo, la Xenofobia, la Intolerancia y la Discriminación realizada en Santiago de Chile (Chile, 2000), y adquirió rápido consenso en la América negra. En este evento participaron afroargentinos y constituyó la instancia preparatoria de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, que se realizó en 2001 en Durban (Sudáfrica). Entre los académicos el término  afrodescendiente -y sus derivados- fue comúnmente aceptado para denominar a los descendientes de los negros esclavizados en América y, por extensión simplificante, a todo negro inmigrante en América y sus descendientes, reservando el término negro para conceptualizarlo en el campo de los estudios históricos, sobre todo los del siglo XIX y anteriores. Si bien los afroargentinos emplean el término afrodescendiente, resulta más común la apócope afro.

A comienzos del siglo XX comienzan a inmigrar al país negros portugueses de Cabo Verde, más tarde afrodescendientes de otros países americanos -especialmente de Uruguay  y, recientemente, africanos de países como Senegal, Nigeria, Ghana y ambos Congo.

Desde fines de los ’90 vienen realizándose fértiles eventos sociales  y culturales -algunos incluso autogestionados bajo el común denominador afro (como el gran tronco de origen, la diáspora africana) e, incluso, afroargentino. Sus objetivos básicos son dos y mutuamente complementarios: aglutinar a la población afrodescendiente en una causa común y lograr mayor visibilidad a fin de reposicionar a la cultura negra en el marco identitario argentino.

Entre los negros africanos esclavizados en lo que hoy es la Argentina existen varias categorías nativas de carácter global o faccional. Mientras que, por un lado, se autodenominan de la clase y de la raza (para diferenciarse de los blancos, a los que llaman chongos), dentro de su comunidad, y de acuerdo a juicios de valor respecto a sus niveles social, cultural y económico (no  necesariamente evaluándolos en conjunto), se diferencian en dos estamentos: negro usted y negro che. Los negro usted son minoría y gozan de una posición de bienestar lograda a costa de haberse desentendido de su africanía, al tiempo que comenzaron a cultivarse y desempeñarse en los mismos ámbitos laborales e intelectuales en los que se promocionan los blancos.

Los negro che son mayoría y pertenecen a los niveles sociales medio-bajo y bajo. Pocos han superado los niveles elementales de escolaridad, por lo que poseen escasa o nula instrucción, cuestión que los lleva a trabajar dentro del sector privado como obreros de baja especialización y, por ende, mal remunerados. Culturalmente, son los negro che quienes han sabido mantener la memoria de sus mayores a través de la práctica comunitaria de su música tradicional ya que, para ellos, su vivencia performática constituye un sentido articulador comunicacional con el supramundo de los ancestrales y, por ende, con la lejana África originaria.

El candombe

El Candombe es supervivencia del acervo ancestral africano de raíz Bantú traído por los negros llegados al Río de la Plata. El término, es genérico para todos los bailes de negros: sinónimo pues, de danza negra, evocación del ritual de la raza. Su espíritu musical trasunta las añoranzas de los esclavos, que de súbito se vieron trasplantados a América del Sur, para ser vendidos y sometidos a duras faenas. Eran almas doloridas, guardando incurables nostalgias del solar nativo. En época de colonia, los africanos recién llegados llamaban a sus tambores con el nombre de tangó. Con este vocablo también llamaban al lugar donde los negros realizaban sus danzas candomberas, las cuales además eran denominadas con este término. Con la palabra Tangó se designaba el lugar, el instrumento y por extensión el baile de los negros.

África está viva en la Argentina.

 

 
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Publicado por en 30 octubre, 2011 en Cultura

 

6ta Llamada de Candombe

El próximo sábado 17 de diciembre entre las 16 y las 23, (en caso de lluvia pasa al Sábado siguiente) se realizará este evento, en el que participan veinticinco comparsas con la participación de dos mil artistas argentinos y uruguayos.

El espectáculo es organizado por el Fortunato Lacámera, dependiente del Programa Cultural en Barrios de la Dirección General de Promoción Cultural del Ministerio de Cultura porteño.

“La llamada” se celebrará sobre la calle Defensa, entre Av. Independencia y Av. Caseros, con entrada libre y gratuita.

Tomando como modelo las tradicionales llamadas de candombe de Montevideo, acontecimiento que marca el calendario cultural del año de esa ciudad, y afianzando los vínculos con la cultura uruguaya, se organiza por tercer año consecutivo este  evento en el que participan comparsas de la capital uruguaya, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Chaco, La Plata, Morón y Lomas de Zamora.

El evento candombero, que viene precedido de una convocatoria de diez mil vecinos y turistas en su última edición, se extenderá por siete horas a los largo de ocho cuadras del tradicional barrio de San Telmo.

Lugar de encuentro: BALCARCE Y CHILE

 
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Publicado por en 30 octubre, 2011 en Cultura, Recomendados

 

Los Pueblos Originarios: El debate necesario.

Prólogo de Norma Fernández: Repensarnos desde la raíz  (Fragmento).

Llegamos al Bicentenario de la Nación Argentina y aún es socialmente dominante la vieja idea de “civilización o barbarie” de la Generación del ’80, que relegaba a los pueblos originarios a una condición casi infrahumana, de “resabio del pasado” y obstáculo para el desarrollo. Ya habían aniquilado a muchas de sus comunidades y les habían quitado sus territorios ancestrales para convertirlos en propiedad privada de los nuevos terratenientes que nacieron al cobijo de las expediciones militares. El próximo paso era destruirlos simbólicamente, declarar su “no existencia” como antes habían declarado que sus tierras y poblados eran el “desierto” patagónico. Curiosa tendencia de los militares argentinos ésa de hacer desaparecer a sus enemigos… tan tenebrosamente recobrada en el 76.

Pero ellos no sólo no desaparecieron sino que continuaron sobreviviendo tenazmente aferrados a sus cosmovisiones milenarias, en medio de siglos de miseria, exclusión y desarraigo. Y la paradoja de la Historia es que ahora, cuando finalmente la civilización occidental capitalista ha entrado en un acelerado ciclo de crisis económicas, políticas y de sentido en los países centrales, de los rincones latinoamericanos del sur del mundo con mayor presencia indígena surgen algunas firmes alternativas reales que recuperan la posibilidad de soñar con un mundo mejor. “Un mundo donde quepan todos los mundos”, como se repite en cada edición del Foro Social Mundial.

Y es que de eso se trata: reinventar el Estado, abandonando la idea rígida de la construcción de una sola sociedad, lengua y cultura, que ejerce dominación sobre todas las diferencias internas. Cada vez crece más la imagen de naciones pluriculturales, tan respetuosas de la equidad económica como de la diversidad cultural de sus habitantes.

Ése es el debate actual en todo el planeta, los vientos nuevos que sopla el siglo XXI. ¿Y quiénes están aportando la “novedad” a las discusiones sobre el futuro de la amenazada especie humana? Los Pueblos Originarios, ni más ni menos. El proceso social, político y cultural que se desató en Bolivia en los últimos años y llevó al gobierno al primer presidente indígena de América así lo prueba. Como las Constituciones boliviana y ecuatoriana, fruto de un apasionado y realmente democrático transcurso de discusión de los distintos sectores sociales y políticos, hasta dar forma a las primeras naciones multiculturales del continente.

Y algo más fundamental aún: la boliviana habla de la suma kawsay, o “buen vivir” –el estado de armonía entre los hombres y la naturaleza– que viene acuñado a través de siglos de transmisión oral. La ecuatoriana va aún más allá y declara “los derechos de la naturaleza” frente a la depredación permanente que la civilización hegemónica ejerce sobre ella.

Y es que detrás de estos debates subyacen distintas concepciones del desarrollo. Para la civilización occidental capitalista la naturaleza son sólo “recursos naturales” en subasta universal: los compran quienes tienen más dinero para apostar. Y la industrialización no repara en elementos renovables o no renovables, todo se lo tragan sin parar, desde los hornos a la fabricación de microchips. Los montes nativos son devastados para plantar soja y los pueblos cordilleranos destruidos por empresas mineras inescrupulosas.

La tómbola sigue girando aunque aumenten los tsunamis, las inundaciones y sequías, los tornados y huracanes, se derritan los glaciares y la temperatura llegue a picos extremos para la permisividad humana.

Ellos, los Pueblos Originarios, saben de qué se trata. Siempre lo supieron. Su relación con la naturaleza no es sólo de carácter económico, sino cultural y espiritual. Su identidad se juega con ella. Saben que si se destruyen o agotan sus territorios es la supervivencia misma la que se arriesga. Y por eso plantean otros modelos de desarrollo, más sustentables y respetuosos de la tierra, el subsuelo, el agua, el aire, las especies vegetales y animales. El cuidado del medioambiente sobre el que vienen alertando los ecologistas desde hace décadas ellos lo sabían desde el comienzo de la Historia, sólo que no los escuchamos. Como miramos para otro lado cuando una investigación de la UBA descubrió que el 56% de los argentinos tenemos sangre indígena en las venas: sospecho que cada uno piensa que pertenece al 44% restante (…).

Rodolfo Stavenhagen: Los Pueblos Originarios: El debate necesario.

 
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Publicado por en 19 septiembre, 2011 en América Latina, Cultura, Pueblos Originarios, Recomendados

 

Feliz cumpleaños, Eduardo Galeano.

 “Aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el super-mercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será presidente de Brasil y otra mujer, negra, será presidente de los

Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: “Festejarás el cuerpo”. El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor:

“Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.”

 
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Publicado por en 3 septiembre, 2011 en Cultura, De amores de la vida

 

EL HOMBRE PRIMITIVO DE AMÉRICA (Fragmento) Por Juan María Gutiérrez (1809-1878)

Al acercarse Cristóbal Colón a las primeras playas por él descubiertas, “vínole un olor tan suave a flores y árboles que era la cosa más dulce del mundo”. Este perfume, nacido del seno de la naturaleza física, traía consigo la nueva de que el mundo recién aparecido era un mundo poético para los sentidos. La organización exquisita del inmortal genovés se abrió toda entera para gozar de estas sensaciones; pero ni él ni sus compañeros pudieron sentir ese otro género de perfume, más que etéreo, emanado de las costumbres, de la inteligencia, del alma del hombre primitivo de América, no menos simpático y bello que los demás seres del edén en que moraba.
Los árboles no han perdido su lozanía, ni la flor de la pasionaria su fragancia, ni las aves los iris de sus plumas, ni los ríos y cordilleras su majestad,  en este suelo privilegiado del nuevo mundo. No ha sucedido lo mismo con el hombre, criatura frágil y transitoria, a quien daña a veces la generosidad misma de sus pasiones enérgicas. El hombre tal cual Dios le había formado en América, fue despojado de todas las galas y los atractivos que adornaban su sencillez, y su historia es la del huérfano desvalido a quien la avaricia le arrebata su patrimonio y le apaga el hogar.
Si por el delito de ser bárbaro, cúpole esta suerte al indígena, la pena fue tan cruel como injusta por su desproporción con un delito, en el cual la voluntad que le permite cometerlo es nada menos que la del Creador. Este colocó al hombre en todas las regiones del mundo, imperfecto y bárbaro, pero dotado de los medios necesarios para ennoblecerse y civilizarse, con el trascurso del tiempo, a fin de que esta perfección  fuese obra y fruto de los esfuerzos de su propia inteligencia. Esta injusticia cometida en nombre de una civilización orgullosa de su poder, es tanto menos justificable cuanto que no ha querido tomarse en cuenta lo mucho que se le debe al hombre americano en el ensanche de la esfera de los recursos con que esa civilización invade, irresistible, todos los ángulos de la tierra. Porque si es verdad que el hallazgo del continente americano, duplicando la superficie del globo, multiplicó las transacciones, aumentó la masa de los metales preciosos, perfeccionó la navegación, estimuló las ciencias que en ella se ligan e imprimió a la actividad humana un impulso que la historia reconoce como uno de los más fecundos hechos de la edad moderna, no es menos cierto que la labor intelectual y manual de los indígenas contribuyó, a la par de la del europeo, a la realización de esas gloriosas adquisiciones de que con razón se engríen los pueblos civilizados.
Basta echar una mirada sobre el diccionario de la lengua castellana para advertir cuán copioso es el caudal de ideas, de usos y de objetos útiles al comercio y al bienestar del hombre, que debe nuestra antigua metrópoli al pobre indígena a quien exterminó el soldado y humilló el catequista durante esa matanza que se llamó “Conquista de América”.
Los puentes suspendidos, la hamaca higiénica y voluptuosa, mil ingeniosos aparatos para cazar y pescar, la canoa de una sola pieza, la atrevida jangada, el delicioso chocolate con la vainilla, la papa que apacigua el hambre del proletario, la quina que mitiga el calor enfermizo de la sangre, la zarzaparrilla y el copaibo, que habrían podido prolongar los días de nuestro primer fundador, don Pedro de Mendoza, si hubiera aplicado estos simples remedios a las dolencias que adquirió dentro de los muros de Roma; la coca, que restablece el sistema nervioso y vigoriza el espíritu tanto como el café. ¿No son todos éstos, y otros muchos que omitimos, inventos y productos americanos cuyo uso aprendió el europeo en su trato con el indígena?
Si este hecho es innegable, tampoco puede negársele a los hombres del nuevo mundo la parte que les corresponde en la civilización a que hemos llegado, y esta participación exige con justicia una palabra siquiera de agradecimiento.

De la “Revista del Río de la Plata”, año 1872

 
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Publicado por en 2 septiembre, 2011 en América Latina, Cultura

 

Día de la Pachamama

En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la tierra y el tiempo. 
Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla.
Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama.
A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados.
La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde debajo de la tierra, los muertos la florecen. (Eduardo Galeano)


 
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Publicado por en 1 agosto, 2011 en Cultura, Pueblos Originarios